Síndrome Coronario Agudo
Emergencias Médicas 11 mayo, 2026 · Lectura de 10 min

Síndrome Coronario Agudo: reconocimiento y manejo prehospitalario

AE
José Luis Pérez Espino

El Síndrome Coronario Agudo (SCA) es una de las urgencias cardiovasculares con mayor impacto en mortalidad y morbilidad a nivel mundial. En el entorno prehospitalario, donde cada minuto cuenta, la capacidad del equipo de emergencias para reconocerlo, stratificarlo y actuar correctamente marca la diferencia entre un resultado favorable y uno devastador.

¿Qué es el Síndrome Coronario Agudo?

El SCA engloba un grupo de condiciones clínicas caracterizadas por una isquemia miocárdica aguda secundaria a una reducción súbita del flujo sanguíneo coronario. En su fisiopatología más frecuente, una placa de aterosclerosis se fractura o erosiona, generando la formación de un trombo que obstruye de forma parcial o total la arteria coronaria afectada.

Dependiendo del grado de obstrucción y del tiempo de evolución, el espectro clínico del SCA se divide en tres entidades con implicaciones terapéuticas distintas:

  • Infarto de miocardio con elevación del ST (STEMI): oclusión coronaria total y persistente. Requiere reperfusión urgente mediante intervención coronaria percutánea (ICP) primaria o, cuando esta no está disponible en tiempo, fibrinólisis.
  • Infarto de miocardio sin elevación del ST (NSTEMI): isquemia grave con necrosis miocárdica, pero sin elevación persistente del segmento ST en el electrocardiograma.
  • Angina inestable: isquemia aguda sin necrosis miocárdica —troponinas negativas—. Representa un estado de alto riesgo que puede evolucionar a NSTEMI o STEMI.

Presentación clínica: más allá del dolor torácico

Si bien el dolor torácico subesternal de características presivas es el síntoma cardinal del SCA, hasta un 30% de los pacientes —especialmente mujeres, diabéticos y adultos mayores— pueden presentar tableaux atípicos que dificultan el reconocimiento temprano. Las manifestaciones que deben alertar al equipo prehospitalario incluyen:

  • Dolor o molestia en epigastrio que simula indigestión
  • Disnea inexplicable, especialmente en reposo
  • Fatiga extrema de inicio súbito
  • Náuseas, vómitos o diaforesis sin causa aparente
  • Dolor que irradia a mandíbula, cuello, espalda o miembro superior izquierdo (o derecho)
  • Síncope o presíncope
  • En adultos mayores: confusión, alteración del estado mental o debilidad generalizada

La guía de la Sociedad Polaca de Cardiología y la Asociación de Medicina de Emergencias de 2021 recalca que el desencadenante principal de toda la cascada diagnóstica y terapéutica en pacientes con sospecha de SCA es la presencia de molestia torácica aguda, caracterizada como dolor, presión, opresión o ardor. Sin embargo, la ausencia de dolor torácico no excluye el diagnóstico.

El ECG de 12 derivaciones: la herramienta más valiosa

El electrocardiograma de 12 derivaciones es la herramienta diagnóstica de primera línea en la evaluación prehospitalaria del SCA. Las guías de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC 2020) y las recomendaciones de la Association for Acute Cardiovascular Care (ACVC) coinciden en que debe obtenerse within 10 minutes of first medical contact en cualquier paciente con sospecha de SCA.

Su importancia radica en que:

  • Identifica a los pacientes con STEMI que requieren activación inmediata del laboratorio de hemodinámica
  • Permite la transmisión prehospitalaria al centro receptor para anticipar la recepción del paciente
  • Detecta arritmias letales que pueden requerir intervención durante el transporte
  • El ECG puede ser normal en más del 30% de los pacientes con SCA, por lo que un trace normal no descarta el diagnóstico en presencia de alta sospecha clínica

La telecardiología —transmisión del ECG y datos clínicos al centro de destino— es una herramienta validada que permite coordinar la activación temprana del equipo de hemodinámica, reduciendo significativamente los tiempos de puerta-aguja o puerta-balón.

Según las recomendaciones actualizadas, la derivación diagnóstica de STEMI requiere elevación del ST ≥1 mm en dos derivaciones contiguas en pacientes con síntomas sugestivos. En V2-V3, el punto de corte es ≥2 mm en hombres ≥40 años, o ≥2.5 mm en hombres <40 años, o ≥1.5 mm en mujeres.

Manejo prehospitalario: terapéutica basada en la evidencia

Antiagregación plaquetaria

La terapia antiagregante dual —ácido acetilsalicílico (AAS) más un inhibidor del receptor P2Y12— es el estándar de atención en todos los pacientes con SCA, según las guías ESC 2020 y las recomendaciones de expertos de 2021.

  • AAS: 150-300 mg vo (o 75-250 mg iv si la vía oral no es viable). Recomendación Clase I, nivel de evidencia A. Administración lo más temprana posible en el primer contacto médico.
  • Prasugrel: 60 mg de carga vo (10 mg/día de mantenimiento). No recomendado en pacientes >75 años o <60 kg; si es necesario, dosis de 5 mg.
  • Ticagrelor: 180 mg de carga vo (90 mg/12h mantenimiento). Alternativa preferida en muchos protocolos por su perfil farmacocinético.
  • Clopidogrel: 600 mg de carga vo —reservado cuando prasugrel o ticagrelor no están disponibles o están contraindicados.

En STEMI, la guía ESC 2020 recomienda administrar el inhibidor P2Y12 tan pronto como se confirme el diagnóstico por ECG, idealmente en la fase prehospitalaria, para obtener una inhibición plaquetaria efectiva al momento de la intervención coronaria percutánea.

Anticoagulación

La anticoagulación con heparina (no fraccionada o de bajo peso molecular) debe administrarse en todos los pacientes con SCA que sean candidatos a estrategia invasiva urgente. La elección entre heparina no fraccionada (HNF) o enoxaparina depende de los protocolos institucionales y del contexto clínico.

Oxigenoterapia

La administración rutinaria de oxígeno en pacientes con saturación normal no está recomendada. Según las guías ESC 2020 y los protocolos de la American Heart Association, se debe administrar oxígeno solo cuando la saturación de oxígeno periférico (SpO₂) sea <90% o el paciente presente signos de hipoxia. La hiperoxia puede ser perjudicial en pacientes con infarto agudo de miocardio no complicado.

Manejo del dolor

El dolor torácico persistente o refractario en el SCA debe tratarse por dos razones: por su impacto en el bienestar del paciente y porque el dolor activa el sistema nervioso simpático, aumentando la demanda miocárdica de oxígeno. Los opioides intravenosos —fundamentalmente morfina— siguen siendo el analgésico de elección en el entorno prehospitalario para el SCA con dolor severo refractario a nitratos, según las recomendaciones de la ESC (Clase IIa, nivel de evidencia C).

Las guías más recientes han posicionado a los nitratos sublinguales o intravenosos como primera línea para el alivio sintomático, reservando los opioides para dolor severo persistente. La nitroglicerina también tiene un rol en el manejo de la isquemia y la precarga, pero debe usarse con precaución en pacientes con hipotensión o infarto de ventrículo derecho.

Monitoreo continuo

El monitoreo electrocardiográfico continuo debe aplicarse inmediatamente a todo paciente con diagnóstico preliminar de SCA para la detección temprana de arritmias potencialmente letales y la posibilidad de desfibrilación oportuna si estuviera indicada.

Estratificación de riesgo: por qué no todos los SCA son iguales

En el NSTEMI y la angina inestable, la estratificación del riesgo es fundamental para determinar la urgencia y el tipo de estrategia de revascularización. Las escalas más utilizadas en la práctica clínica incluyen las escalas TIMI y GRACE, que integran variables clínicas, electrocardiográficas y de laboratorio para clasificar a los pacientes en categorías de riesgo bajo, intermedio o alto.

Para el ámbito prehospitalario, la estratificación rápida es importante porque determina:

  • La elección del centro receptor (centros con hemodinámica disponible vs. sin ella)
  • La urgencia de la derivación (inmediata vs. diferida)
  • La anticipación de recursos en el destino (activación del equipo de hemodinámica)

Derivación y tiempos objetivo

Uno de los conceptos más críticos en el manejo del SCA es el tiempo total de isquemia: el período desde el inicio de los síntomas hasta la restauración del flujo coronario. Cada minuto de retraso implica más tejido miocárdico en riesgo de necrosis irreversible.

Las recomendaciones clave para la logística de derivación son:

  • STEMI: el objetivo es conseguir un tiempo puerta-balón (first medical contact to wire) de ≤90 minutos. Si la ICP primaria no puede lograrse en ≤120 minutos desde el primer contacto médico, y el paciente se presenta dentro de las primeras 12 horas de síntomas, está indicada la fibrinólisis prehospitalaria si el personal está capacitado y hay criterios de elegibilidad.
  • NSTE-ACS de muy alto riesgo: estrategia invasiva inmediata (<2 horas), idealmente con activación directa del laboratorio de hemodinámica desde el escenario prehospitalario.
  • NSTE-ACS de alto riesgo: angiografía coronaria dentro de las 24 horas, preferentemente antes de las 12 horas.
  • NSTE-ACS de riesgo bajo: evaluación invasiva diferida (72 horas) o estrategia conservadora según guías.

Todos los pacientes con SCA, independientemente del subtipo y de los cambios electrocardiográficos en el momento del diagnóstico, deben ser derivados a centros con cardiología intervencionista y capacidad de hemodinámica. Los protocolos de teleconsulta prehospitalaria permiten activar al equipo de hemodinámica antes de la llegada del paciente, reduciendo los tiempos muertos intrahospitalarios.

Resumen práctico para el equipo prehospitalario

1. Sospecha clínica: ante todo paciente con molestia torácica aguda o síntomas sugestivos, piensa en SCA —incluso sin dolor torácico en grupos de riesgo.

2. ECG en ≤10 minutos: obtén, interpreta y —si es posible— transmite el ECG de 12 derivaciones en los primeros 10 minutos tras el primer contacto médico.

3. Antiagregación dual temprana: AAS + P2Y12 (prasugrel o ticagrelor) lo antes posible en el primer contacto médico.

4. Oxígeno solo si SpO₂ <90%: no suplementar rutinariamente.

5. Anticoagulación: heparina según protocolo institucional.

6. Alivio del dolor: nitratos sublinguales o iv para isquemia persistente; morfina iv para dolor refractario severo.

7. Monitoreo y准备 para arritmias: cardioversor-desfibrilador listo desde el inicio.

8. Teleconsulta y activación temprana: transmite ECG y datos clínicos al centro receptor para anticipar la activación del equipo de hemodinámica.

9. Derivar al centro correcto: ICP primaria = centro con hemodinámica. Todo SCA va a centro con capacidad intervencionista.

Conclusión

El SCA es una urgencia tiempo-dependiente donde la actuación del equipo prehospitalario tiene un impacto directo y medible en la supervivencia y la calidad de vida posterior del paciente. El reconocimiento temprano, la obtención rápida del ECG, la antiagregación plaquetaria dual inmediata, la anticoagulación, el alivio del dolor y la derivación al centro correcto con hemodinámica disponible son los pilares del manejo prehospitalario del SCA.

La formación continua y la simulación clínica son herramientas esenciales para que los equipos de emergencias mantengan y refuercen estas competencias. En Asesores en Emergencias trabajamos con instituciones y equipos de salud para asegurar que cada eslabón de la cadena de supervivencia esté listo para actuar con precisión cuando el momento lo exige.

¿Quieres que tu equipo esté preparado para el manejo del SCA?
Ofrecemos cursos de Soporte Básico y Avanzado Cardiovascular (BLS/ACLS) con simulación clínica práctica. Escríbenos a jperez@emergencias.com.mx o visita www2.emergencias.com.mx.